19/03/2026
Aún me cuesta presentarme como artista.
Es que son 17 años que lo hago como psicóloga.
Aunque es cierto que soy artista desde antes, entendiendo que basta con practicar el arte
y disfrutarlo para serlo.
Las prácticas artísticas me han gustado
especialmente siempre.
Pintar, dibujar, escribir. Combinar colores, imaginar historias, actuar, tejer, bordar.
También escuchar.
Durante un tiempo viví el arte y la psicología
como si fueran dos mundos separados.
No entiendo por qué, si era evidente
de las mil formas que se unían.
Pero no sólo por pintar un mural en la salita,
o crear un rincón de poesias.
Ni siquiera por haber sido payamédica,
O coordinar un centro de salud
que terminó siendo más un centro cultural.
El arte estuvo ahí siempre, cierto,
Pero como si fueran dos cosas a combinar.
Lo que me llevó tiempo darme cuenta
es que las prácticas en salud
son una artesanía
En si mismas.
Con la docencia me pasó igual.
Acompañar procesos individuales y colectivos,
siempre singulares y únicos
requiere una disposición creativa
e inventiva cada vez.
Además siempre me ha interesado
lo transdisciplinar y el trabajo con otrxs,
lo cual requiere de una práctica, diría manual.
Un proceso
que hay que ir haciendo cotidianamente
Con cuerpo y corazón.
Fue el oficio de la cerámica
el que me permitió verlo con más claridad.
Finalmente ahora me viene pareciendo
que combinar ideas, saberes y experiencias,
diseñar estrategias de atención, dispositivos
y políticas públicas
es una artesanía, igual
que modelar el barro, combinar colores,
escribir una poesía.
La próxima vez que tenga que presentarme,
en vez de decir que soy artista y psicóloga,
voy a probar decir simplemente
que soy una artesana.
Feliz día Artesanxs de todos los mundos!💫