12/06/2025
Cada vez es más difícil vivir el momento sin sentirse observado. La espontaneidad y la magia de disfrutar algo sin pensar en una cámara se han vuelto un lujo. A veces da la impresión de que lo importante ya no es la experiencia, sino capturarla para mostrarla.
Pero todavía existen esos pequeños rincones donde el tiempo se detiene y la gente está más presente que pendiente. Tal vez no son tan visibles —porque no hay cien celulares grabando— pero están ahí. Y también está en nosotros decidir cuándo queremos ser parte del espectáculo o simplemente vivirlo.
¿Te ha pasado recientemente algo que pensaste “esto era para sentir, no para grabar”?