31/08/2026
Lo blando es fuerte.
La cadera de mi mamá soportó, los años, las hijas, las largas horas de trabajo y los tiempos lentos de los procesos textiles. Después de saber que ya había colapsado todavía soportó 4 años porque para el indolente sistema de salud era solo un número más en una lista de espera interminable.
Ayer, 30 de agosto, por fin fue operada, tras unas semanas en las que mi hermana y yo hicimos guardia fuera de la oficina de médicos residentes de traumatología, después de nuestras exigencias que llegaron hasta los gritos y llantos. Por fin, por fin. Hoy mi mamá, me recibe en su cama de hospital ya sentada, con buen semblante, con una fortaleza que me desconcierta. Los médicos dijeron que la indolencia del sistema de salud había destrozado su cadera, la cirugía fue compleja y larga. Mi mamá es fuerte, mi mamá que está hecha de hilos, de la suavidad de sus lanas, de la blandura de sus telas es fuerte, es durísima.
Me enseña que lo delicado, que lo frágil entraña fuerza, potencia, resistencia. Pronto iremos a reencontrarnos con la su casa-taller, el lugar de lo blando.