09/06/2026
La temperatura de luz influye directamente en cómo percibimos y vivimos cada espacio.
Los tonos más cálidos, como 2700K, generan ambientes relajados y confortables, ideales para zonas de descanso.
A medida que aumentamos la temperatura, la luz se vuelve más neutra y funcional, facilitando tareas y aportando mayor claridad en espacios como cocinas, baños o zonas de trabajo.
Elegir bien la iluminación no es solo una cuestión estética, sino de cómo queremos sentir cada espacio.