22/10/2025
Conocí a David Rosh en 2015, y desde el primer momento supe que era alguien especial.
Se puso en contacto conmigo directamente desde China, interesado en mi obra, y acabó adquiriendo varias piezas para su edificio en Shanghái. Aquel gesto fue mucho más que una simple compra: fue un reconocimiento sincero que me dio impulso, ilusión y una nueva proyección internacional.
Gracias a él, mis pinturas han sido expuestas en importantes Ferias de Arte Internacional en Shenzhen, Nanjing y Wuxi, además de participar en subastas privadas en distintas ciudades de China.
Después llegó la pandemia, me envió una caja gigante de mascarillas cuando más lo necesitábamos en España y yo le regalé mi pintura "smile" y con ella, el silencio. No volví a saber de él.
A veces pienso en cuántos lazos y proyectos se apagaron en aquel tiempo tan incierto. Pero también creo que las personas como David dejan una huella que no se borra: viven en los espacios donde sus obras permanecen y en la memoria de quienes compartimos con ellos un pedacito de arte y de vida.
Gloria