20/02/2026
Sentir la música es dejarse llevar por una marea invisible; es un viaje sin mapa, un camino hacia adentro donde cada nota es un refugio y cada acorde un recuerdo.
No importa de dónde viene la melodía, sino a dónde llega: en ese espacio íntimo donde los sueños y la realidad se abrazan sin hacerse preguntas.
Cierro los ojos y, simplemente, me dejo habitar por el sonido. Veo los paisajes que la música pinta, las emociones que nacen y mueren con cada armonía.
Porque cuando la música se siente, el resto del universo desaparece.