05/05/2026
Esto me representa.
Carta a mi niña interior
Te veo.
Estás ahí, de espaldas al mundo, con los pies manchados de colores, sin miedo a ensuciarlo todo. Con las manos abiertas, como si quisieras tocar el universo… o crearlo.
Y lo haces.
Creas sin pedir permiso. Sin pensar si está bien o mal. Sin preocuparte por lo que otros dirán. Solo sientes… y dejas que eso se vuelva color, movimiento, vida.
Te observo y me conmueves.
Porque yo sé en qué momento empezamos a cambiar.
Cuándo nos dijeron que había que hacerlo “mejor”.
Cuándo comenzamos a recoger el desorden, a contenernos, a bajar el volumen de lo que éramos.
Pero tú no sabías de eso.
Y qué bendición.
Tú eras libre. Intensamente libre.
No tenías miedo a equivocarte, porque no existía el error… solo existía la experiencia.
Hoy quiero decirte algo que quizá nadie te dijo entonces:
Gracias.
Gracias por tu valentía de sentir tanto.
Gracias por tu manera de ver belleza donde otros veían caos.
Gracias por no necesitar aprobación para existir.
Perdóname si a veces te dejé en silencio.
Si intenté hacerte más “correcta”, más “ordenada”, más aceptable.
Hoy entiendo que no eras demasiado…
eras auténtica.
Y quiero que sepas que no te perdí.
Sigues aquí.
En cada emoción que se me escapa, en cada impulso de crear, en cada momento en que algo dentro de mí quiere volver a jugar, a ensuciarse, a ser.
Voy a aprender a escucharte otra vez.
A dejarte salir sin tanto juicio.
A permitirte pintar, aunque el mundo no siempre entienda el cuadro.
Porque tú no viniste a encajar.
Viniste a expresar.
Y yo…
estoy lista para volver a ser contigo.
Con amor,
la mujer en la que te convertiste.