25/10/2026
Dentro de la cosmovisión mexica, el xoloitzcuintle ocupaba un lugar muy especial. Se creía que cuando una persona moría, debía emprender un largo viaje hacia el Mictlán, el mundo de los mu***os. En ese camino, lleno de desafíos y obstáculos, era el xoloitzcuintle quien acompañaba y guiaba a las almas para ayudarlas a llegar a su destino final.
Por ello, este noble perro era considerado un compañero sagrado, un guardián entre el mundo de los vivos y el de los mu***os. Su lealtad trascendía la vida misma, y su presencia era vista como una ayuda invaluable para quienes iniciaban el último de los viajes.
Quizás por eso, durante la temporada de Día de Mu***os, muchas personas observan que los xoloitzcuintles parecen más tranquilos, serios o incluso cansados. La leyenda cuenta que en estas fechas su labor se intensifica, pues las almas regresan a visitar a sus seres queridos y, llegado el momento, deben ser acompañadas nuevamente en su camino. Hay quienes creen que ese aparente cansancio es la huella de una tarea ancestral que estos perros continúan realizando desde tiempos remotos. Otros lo interpretan de maneras distintas, pero la leyenda sigue viva y convierte al xoloitzcuintle en uno de los símbolos más entrañables y misteriosos de estas celebraciones.
En Hijo de la Luna honramos estas tradiciones con nuestras velas para ofrenda, creadas para iluminar el recuerdo de quienes ya partieron y mantener vivo el vínculo con nuestras raíces. 🕯️✨
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