14/03/2026
Uno de mis recuerdos de estos días de marzo, especialmente hoy 14, es que mis papás siempre celebran el día en que mi papá le pidió a mi mamá que fuera su enamorada. Ella tenía 15 años y él casi 17. Era 1954.
Mi mamá, Ive, se había mudado a San Isidro, a una cuadra de la familia Canepa, que había llegado de Italia cinco años antes después de la Segunda Guerra Mundial. Ella también era hija de emigrantes, pero de Dubrovnik, Croacia —entonces Yugoslavia.
Los hermanos Canepa le decían a mi papá, Giacomo, que ella era perfecta para él. Se enamoraron y, ocho años después, se casaron.
Hoy cumplen 72 años desde ese día en que se declararon, y en junio cumplirán 64 años de casados.
Su historia me recuerda que el amor verdadero no es el ideal perfecto de las novelas o las películas. El amor real atraviesa problemas, discusiones y diferencias, pero también comprende, perdona y sigue apostando por la esencia del otro.
Cada historia es distinta y no debería juzgarse desde fuera.
Feliz aniversario de enamorados número 72 a mis queridos papis, que hoy se tomaron un selfie para celebrar el amor.
Mi mami 87, mi papi casi 89 ❤️