07/07/2026
Hoy me detengo un momento y dejo estas palabras, por si alguien necesitaba leerlas. 🤍
Soy una mujer de 45 años.
Independiente. Suficiente para unos… demasiado para otros.
Durante mis primeros 40 años fui hija, hermana, nieta, madre y ama de casa. Vivía para los demás. Tenía sueños y proyectos, pero casi siempre los ponía en segundo plano porque mi prioridad era cuidar a quienes amaba.
Fui criada con valores, respeto y, sobre todo, con temor a Dios. Y gracias a eso logré uno de los proyectos más importantes de mi vida: criar a mis hijas y construir una carrera profesional, aun cuando muchas veces parecía imposible.
Pero hubo algo que olvidé por mucho tiempo…
Cuidarme a mí.
Mientras la vida pasaba, mi cuerpo cambiaba y yo apenas me detenía a mirarlo. Curiosamente, nunca dejé de quererme. Mi autoestima era tan grande que siempre decía que podía pararme en medio de un grupo de modelos y sentirme igual de valiosa.
Llegué a pesar 310 libras… y aun así me sentía una modelo plus.
Con el tiempo, y por circunstancias que hoy agradezco porque me hicieron despertar, decidí tomar las riendas de mi vida.
No fue de un día para otro.
Fue paso a paso.
Hoy he perdido más de 110 libras, tengo más energía que nunca y, sobre todo, aprendí algo que el peso nunca pudo enseñarme:
A darme mi lugar.
Hoy quiero decirte algo, especialmente si sientes que has dejado de priorizarte.
No importa en qué etapa estés.
No entregues tu valor.
Respeta tu espacio.
Cuida tu cuerpo.
Alimenta tu mente.
Y nunca dejes de alimentar tu alma.
No importa cuál sea el camino que elijas para mejorar tu salud: alimentación, ejercicio, cirugía, medicamentos o cualquier tratamiento recomendado para ti. Lo importante es que sea una decisión consciente y sostenible, pensando en tu bienestar y no en cumplir las expectativas de otros.
Hoy trabajo cada día por mi salud.
Entreno.
Cuido mi alimentación.
Protejo mi paz.
Y entendí que mantener los cambios vale tanto como lograrlos.
Le doy gracias a Dios por haberme permitido despertar a tiempo.
Hoy no quiero volver a ser la mujer que se olvidó de sí misma.
Porque descubrí que cuando una mujer aprende a elegirse, cambia su cuerpo… pero, sobre todo, cambia su vida.
Y si yo pude comenzar de nuevo… tú también puedes. 🤍🌿
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