18/08/2023
Hace 71 años, en un evento histórico, Mateo Flores ganó la Maratón de Boston llevando zapatos de vestir, mientras yo presumo costosos tenis para recorrer apenas 5 kilómetros. Mateo se convirtió en el primer en ganar esta competencia emblemática que ya había tenido 56 ediciones.
Cerca de la meta y exhausto tras 42.1 kilómetros, Mateo estaba al límite de su resistencia. Entonces, un coro de voces gritando "¡VIVA GUATEMALA!" lo revitalizó. Un grupo de estudiantes guatemaltecos de medicina se había congregado a 200 metros de la meta para apoyarlo. Con el aliento de sus compatriotas, Mateo halló la fuerza para seguir adelante y exclamó: "Dios mío, ¿cómo es posible? ¡Voy a ganar! Dame fuerzas".
Era sorprendente que estuviera liderando, superando a corredores más experimentados. A pesar de su falta de recursos, corrió con zapatos de vestir, convirtiéndose en el héroe con calzado inusual. La multitud coreaba: "¡Arriba, chapín! ¡Arriba, la bandera azul y blanco! ¡Arriba, Guatemala!" Este instante fue el punto cumbre de la vida de Flores (1922-2011).
Su victoria marcó la historia de y se honra su legado con el estadio "Mateo Flores", antes llamado Doroteo Guamuch. Sus palabras reflejaban su sencillez y humildad: "Comía lo que Dios me daba. Mi dieta siempre fue de arroz, frijoles, tortilla y chile". A pesar de no haber tenido educación formal, se convirtió en un ícono.
El estadio nacional, la calzada donde vivió y una escuela en Mixco llevan su nombre, perpetuando el legado del héroe que, descalzo y con zapatos de vestir, ganó una maratón.