05/09/2012
LOS AMBIENTES DE LA CASA, BIENESTAR Y FUNCIONALIDAD
Un conocido arquitecto escribió en uno de sus libros: “El comportamiento humano, esencia de la arquitectura, no se compone de medidas sino de ceremonias que ocupan un espacio físico y psicológico, y de esas ceremonias está hecha la vida”. Nada más claro para entender que los espacios habitables de una casa tienen que ser proyectados, pensados y diseñados en función de quienes viven allí. ¿Alguna vez sintieron que el diseño de ese lugar en el que habitan no fue realmente “diseñado” con funcionalidad? Esto pasa muchas veces cuando los profesionales se desvinculan de las personas a la hora de proyectar, lo cual es un error porque son las protagonistas de todo proyecto. Los ambientes interiores tienen una interrelación entre sí, se conectan por zonas de circulación, organizando el espacio. Así, el living-comedor y la cocina se interconectan para vivir una de las actividades más cotidianas de la familia: cocinar-comer-conversar, lo cual debería ser funcional. Una pared mal ubicada puede impedir una buena circulación. Los dormitorios, ambientes que necesitan ser espacios tranquilos, muchas veces están ubicados en lugares ruidosos, y con una circulación poco íntima con respecto a los otros integrantes de la familia. Un pasillo mal pensado o puertas mal ubicadas pueden restar intimidad. ¿Y qué deberíamos hacer con un casa así?, ¿Mudarnos?, ¿Reformarla para que sea más funcional y agradable?, ¿O seguir padeciéndola? Todo depende de que represente ese lugar para nosotros: si nos trae alegría entrar por la puerta a su interior, si nos agrada mirar por la ventana ese lindo patio, si nos hace bien recordar todo lo que vivimos allí, o si por el contrario hay muchas razones para no seguir estando, y es hora de un cambio radical. O también, si hay cosas que me gustan y cosas que no, y quisiera darle un nuevo color y vida para mejorarla. En fin… Es para pensar y conectarnos con lo que nos dice nuestro interior, que en definitiva es lo que expresamos en el exterior.