28/04/2026
Hola, soy Lore y quiero contarles como nació mi emprendimiento.
La historia de QueChula-Loretta no empezó hace 13 años; comenzó mucho antes, en las manos de mi Nona y de mi mamá. Mis recuerdos más lindos son verlas a ellas, tejiendo y cosiendo nuestra ropa, transformando hilos y telas en algo lleno de afecto. De ellas heredé este hermoso arte; de ellas aprendí que cada punto es un gesto de amor.
Cuando mis hijos nacieron, esas mismas enseñanzas cobraron vida. Empecé tejiendo para ellos gorritos, escarpines, amigurumis, y fueron ellos mismos quienes bautizaron este proyecto como "QueChula". Con el tiempo, sumé Loretta, el nombre que elegí para acompañar mi identidad como creadora.
Hoy, mi emprendimiento es un puente entre el pasado y el presente con visión al futuro. Me apasiona mezclar mundos: el de la lana, que me conecta con mis raíces y el tejido de mi mamá con el de la tela, que me recuerda la costura minuciosa de mi Nona. Y aunque el destino no me dio niñas, disfruto crear para ellas accesorios que mezclan estas dos texturas.
Cada vincha, cada lazo, cada amigurumi que sale de mi taller lleva conmigo esa herencia familiar y la experiencia de 13 años de camino propio.
Durante mucho tiempo volamos bajito, pero hoy QueChula-Loretta está más arriba que nunca. Con la sabiduría de las que estuvieron antes que yo, el apoyo de mi familia y la energía de una hermosa comunidad emprendedora a la que pertenezco estoy lista para seguir creciendo y adornando infancias con historias hechas a mano.
"Mis manos hacen lo que mi Nona y mi mamá me enseñaron".
Si quieren saber que fue lo primero que hice con ellas... dejame un comentario.