26/07/2026
Esto nació como una búsqueda personal. Quería sumar a mis proyectos un producto pensado por mí, y los textiles me parecieron el camino ideal.
Así empezó todo.
Aprendiendo lo más básico: a coser. Sentía que no podía diseñar algo sin antes entender cómo se hacía. Empecé un curso (porque nunca había tocado una máquina de coser) y aprendí lo necesario —y bastante más— para animarme a empezar.
Como en cada proyecto de interiorismo, el siguiente paso fue pensar un concepto.
Mi búsqueda era clara: dejar de lado la idea de que todas las casas tienen que ser blancas, grises o beige. Siento que muchas veces nos refugiamos en los neutros y nos olvidamos de que el color también puede representar quiénes somos.
Por eso elegí tres tonos que transmiten sensaciones muy distintas: borgoña, verde oliva y azul navy.
Después apareció otra pregunta que escucho todo el tiempo: ¿cuántos almohadones van? ¿Qué tamaños combino? ¿Cómo mezclo colores y texturas sin que quede demasiado o muy poco?
Así nacieron los packs. Vos elegís la paleta que más te representa y yo me ocupo de resolver la composición.
El resto fue, para mí, la parte más divertida: probar telas, combinar texturas, hacer y deshacer hasta encontrar el equilibrio. Sin darme cuenta, este año se fue llenando de textiles.
Pronto les voy a mostrar la primera colección completa.