05/08/2021
Arraigado a tu carne, a tu sonrisa, a tu joven belleza guerrillera, alcance la estatura de tus ojos, vi la vida de frente, me puse vertical como tú nombre y erguido así sobre mis miedos, sobre mis negaciones y mis límites, a fuerza de sentir indivisibles la piel y el compromiso, acepté el desafío de amarte a quemarropa, cómo un compañero de pólvora y azúcar, de lucha y de caricia, de cárcel y victoria, con la boca sellada de consignas y besos, y las manos florecidas de gatillos, y las pupilas limpias...
Un poema Tupamaro escrito desde algún lugar remoto del Uruguay, desde las entrañas de esa constante lucha por un mundo nuevo..