18/07/2026
Durante muchos años fui una persona muy tímida. Sentía que mi palabra no tenía valor, así que casi no hablaba. También odiaba sacarme fotos o aparecer en videos.
Hace unos años hice un entrenamiento de coaching y ahí descubrí que mi voz valía mucho más de lo que yo creía. Empecé a animarme a grabarme y a sacarme fotos para mi emprendimiento, porque entendí que mostrarme era una parte importante para hacer crecer mi marca.
Pero hay algo que todavía me cuesta… y mucho.
Grabarme cuando hay gente alrededor. Me paralizo, me da muchísima vergüenza.
Así que decidí ponerme un reto: cada 15 días grabarme, aunque sea unos segundos, en algún lugar público.
Empecé en lugares donde hubiera muy poca gente y hoy ya voy por mi cuarto reto…
Todavía me cuesta muchísimo.
¿Pero saben qué? Lo sigo haciendo porque sé que ese miedo vive más en mi cabeza que en la realidad. Y también sé que, cada vez que me animo, lo voy debilitando un poco más.
Todavía siento vergüenza. Todavía me incomoda.
Pero ya no dejo que eso decida por mí.
Porque muchas veces crecer no se trata de no tener miedo, sino de hacer las cosas a pesar de él.
¿Hay algo que hoy te da miedo, pero sabés que te acercaría a la vida que querés?