14/05/2026
Una de las preguntas que más nos llega es: ¿cómo sé si los colores que elegí van a quedar bien juntos?
Y la respuesta corta es: hay algunas bases simples que te sacan de cualquier apuro, sin importar si recién empezás o ya llevás un rato haciendo mosaico.
La primera es empezar siempre por un color que te enamore de verdad — no el que "combina con todo", sino el que te llama. Ese va a ser tu ancla y todo lo demás se construye alrededor.
La segunda es no subestimar el contraste. Claro con oscuro siempre funciona. Azul marino con celeste, terracota con crema, verde oscuro con amarillo — no hace falta saber teoría del color para que una obra tenga profundidad y vida.
Y la tercera, que es el error más común: demasiados colores a la vez. En una obra chica, más de 4 o 5 colores compiten entre sí y ninguno gana. Un truco simple: elegí 2 protagonistas y 1 o 2 de apoyo. Eso solo ya cambia todo.
Para las que ya tienen más experiencia, jugar con la temperatura del color — cálidos y fríos en una misma obra — es lo que hace que una pieza pase de linda a realmente interesante.
¿Sos de las que planifican los colores antes de empezar o elegís sobre la marcha? Contanos en los comentarios 👇 — nos encanta ver cómo trabaja cada una.