24/08/2026
¿Cuántas veces te pasó de entrar a tu living, sentir que “algo no cierra” y automáticamente culpar al color o a la textura de los almohadones?
Nos pasa a todas.
Salimos a buscar fundas nuevas, cambiamos paletas, probamos linos, tusor, terciopelo... y sin embargo, la sensación de que falta algo sigue ahí.
Pero hay un gran protagonista silencioso del que casi nunca hablamos: el relleno.
Un almohadón puede tener la estampa perfecta y el género más divino, pero si el relleno es chato, flaco o perdió cuerpo, hace ruido visual en el espacio.
Transmite desprolijidad y apaga cualquier rincón por más lindo que sea el color o la estampa.
Los almohadones con presencia, mullidos y bien firmes son los que le dan estructura y peso visual al sillón.
A veces no necesitás cambiar los colores de tu casa, sino darles alma (y volumen) a los que ya tenés. 🤍
Extra tip: a la hora de invertir en rellenos tenés que tener la precaución de que sean de vellón SILICONADO.
No es lo mismo vellón simple, ni mezcla de copos y vellón.
A veces vemos almohadones que salen muy baratos, y justamente es porque tienen rellenos compuestos de mezclas y el género no es de buena calidad, lo que hace que no sólo no duren en el tiempo sino que le reste calidez a tu living.
Te pasó alguna vez?