25/05/2026
En la , Ignacio Amato, Director Ejecutivo de GlixLEDS, abordó una de las preguntas clave del sector: ¿qué hace la diferencia entre un proyecto de iluminación que dura entre 5 o 7 años y uno que no?
“Cuando invertimos en iluminación, esperamos que se cumpla la promesa de durabilidad. Y eso no sucede por casualidad, sino por decisiones técnicas concretas”, señaló.
Entre los factores más relevantes, destacó el diseño térmico de la luminaria, la calidad de los materiales y la selección de componentes adecuados para entornos exigentes.
“Cada variación de temperatura impacta directamente en la vida útil del sistema”, sostuvo.
Además, remarcó la importancia de diseñar soluciones pensadas para el contexto real de una estación de servicio: exposición a radiación UV, humedad, vapores de hidrocarburos y condiciones de uso intensivo.
“El desafío no es solo que la luminaria funcione, sino que esté preparada para durar, ser mantenida y sostener su rendimiento en el tiempo”, concluyó.