18/02/2025
7 CUIDADOS DEl ANTURIO.
1- Luminosidad, importante para su floración.
Dado que procede de zonas selváticas, el anthurium demanda buena luminosidad. Es más: solo si dispone de buen luz indirecta podrá crear sus características brácteas y, por tanto, su floración. Puede sobrevivir en espacios con poca luz, pero es importante saber que lo más probable es que solo disfrutemos de sus hojas. Su lugar ideal: cerca de una ventana.
2- Temperatura
Lo ideal es que esté en un espacio con entre 20 y 25 grados de manera constante. Importante conocer cómo reacciona, tanto con frío como con calor. Si la temperatura baja de 20grados, las hojas se secarán y se pondrán amarillentas. Si sube por encima de 28, tendremos que aumentar la humedad ambiental para que no se resienta.
3- Humedad ambiental, crucial para su bienestar.
Tanto si vivimos en un clima seco como durante los meses de invierno, no está de más darle de manera constante esa humedad que precisa. ¿Cómo? Creándole un micro clima húmedo en la base de la maceta. Bastará con poner agua de manera permanente en el plato inferior. Pero eso sí: separando siempre, mediante piedras decorativas o cualquier otra cosa, la base de la maceta del agua.
4- Riego, regular pero controlado💧
La pauta ideal es de un riego a la semana durante el invierno. Una cantidad que se incrementará en los meses de calor, en los que regaremos entre dos y tres veces a la semana. ¿Cómo saber cuándo toca volver a regar? Cuando el sustrato esté ligeramente seco.
5- Abonado, solo durante la primavera y el verano.🪹
Una dosis regular de abono ayudará a nuestro anthurium a crecer con vigor.
Lo ideal es utilizar un abono líquido específico para plantas verdes cada dos semanas durante la primavera y el verano.
6- Limpieza de hojas, un detalle que cuida la salud de la planta.🪣
Otro detalle más para velar por nuestra planta. Mantener sus hojas limpias de polvo permitirá que ese proceso propio de las plantas, la fotosíntesis, se realice correctamente.
7- Trasplantar, el último paso en cómo cuidar un anthurium.🪴
Es el último de los cuidados a contemplar y el que, quizás, menos nos exigirá. Porque lo cierto es que el anthurium solo demanda un trasplante cada dos años. Y no, no podemos dejarla pasar. Es más: si nos despistamos con esta tarea, será la propia planta la que nos lo recordará. Los síntomas son claros: las hojas nuevas serán mucho más pequeñas, y la creación de brácteas anecdótica. Si eso sucede, es momento de renovar el lugar en el que crece.