21/04/2026
Las piezas de este taller pasan por muchas manos.
Las primeras que tocan la arcilla son las de Frehiman (O Frey, como le decimos de cariño). Son las que abren los bultos de material y sacan los rollos de pasta; pican el material, lo rayan y lo agitan para formar la barbotina que se vacía en los moldes; estiran la arcilla, la amasan y la cortan para formar piezas planas.
Esas manos también están formando un hijo llamado Arawi a la par que forman cada plato, cada pocillo y cada jarrón. Son manos grandes que construyen lo que no existe, que dan vida. Las manos de Arawi se empiezan a parecer a las manos de Frey y el taller se emociona con la idea de ver cómo nuevas manos se conectan con este oficio. Las manos de Frey son manos que cuidan y que abren camino.
Son generosas, pacientes y curiosas. Las manos de Frey nos regalan dulces para el café y nos saludan siempre con una palmadita y un puñito diciendo: ¿Bien o bien?
Las manos de Frey dejan huella en cada pieza de Mestizo.