18/04/2026
La Flor de Itabo es una de las comidas de mi niñez, mi madre me enseñó a hacerla. Amo este plato porque es, para mí, una de esas joyas de la comida costarricense que ya casi nadie come.
El ritual de comprarla, es parte de lo que amo de la flor de Itabo. En los calurosos días de marzo y abril yo espero ver a algún señor caminando por las calles con las flores de Itabo, ahí hay que pegar un frenazo, abrir la ventana y gritar “Señor, a cuánto la flor?”. En carrera se acerca “A 1.000 o dos por 1.500”
Siempre la respuesta es “deme dos”.
La flor se asoma por las carreteras en lo alto de las plantas, e imagino a estos señores tratando de ganarse el cinco cortándolas para venderlas. Casi no se encuentran en ningún lugar más que en las calles de “casualidad” y por dicha todos los marzos y todos los abriles me la encuentro casualmente.
Solo necesito 2 huevos, 1/2 cebolla y una papa para terminar de regreso en mi niñez con dos tortillas entre mis manos disfrutando a plenitud los gallos de flor de Itabo.