Somos un emprendimiento artesanal y familiar, que busca rescatar los productos derivados del penco, en especial, su flor, la Alcaparra Andina. La riqueza de nuestra tierra nos regala una o dos veces al año un sabor exquisito considerado en los andes parte de los manjares y la unión que representa la fanesca. La receta que usamos, ha estado en mi familia por generaciones. Poco a poco ha desaparecid
o del Ecuador y de mi familia, siendo la única que lo realiza hoy. Este emprendimiento, busca marcar una diferencia en muchas dimensiónes:
1. Sólo tengo hijos varones.... y sí ellos cocinan conmigo. Parte importante es que la receta no se pierda en mis manos y qué ellos enseñen a sus hijas e hijos. A ellos les encanta... Genial, así será más divertido!!!
2. La receta pertenece a mi abuela materna y eran 5 hermanas, ninguna enseñó a sus hijas y ninguno de sus hijos mostró interés. Ahora yo deseo compartir este manjar con todos. Y por qué no aprender también.
3. El penco, no une a la naturaleza, y poco a poco va desapareciendo. Antes... se utilizaba para dividir los territorios, para que los niños no ingresen a un lugar y así. Hoy en nuestra vida moderna va desapareciendo... Así que con el tiempo, si se desea preservar este ejemplar, deberemos cultivarlo nosotros mismos.
4. Esta maravillosa planta, no solo nos regala este fruto, sino que tiene muchos más... ese mundo lo conozco poco, pero pienso descubrirlo... así que ... Manos a la ubre !!! Al campo y a aprender nuevos retos !!! Espero ustedes me acompañen !!!