Muchos me preguntan cómo inició la idea de Arte Munay, cuyo nombre fue escogido entre varios, por un significado especial para mí. Si bien es cierto, hay un refrán que dice: “no hay mal que por bien no venga”. Y eso fue lo que me sucedió. Luego de haber estado mes y medio en casa por un accidente que me ocurrió, tuve la oportunidad (o más bien, el desconcierto) de darme cuenta que había permaneci
do mucho tiempo distanciada de mis hijos. Notar que los conocía muy poco, fue un golpe directo al alma, al corazón. Pero gracias a esa fuerte realidad, ahora valoro mucho más cada momento que logro pasar junto a ellos. A pesar del descanso médico, fue el mes y medio más intenso y maravilloso que pude pasar con ellos, formé parte de cada actividad que desarrollaron en casa y no me dejaron sola ni un segundo, como diciendo: ahora es nuestro turno de estar contigo, mamá. Inspirada en ese acontecimiento de mi vida, puse muchas ganas a lo que en un principio fue un simple pasatiempo, y que ahora deseo compartirlo con todos ustedes. Sé que existen madres con la extraordinaria oportunidad de permanecer en casa con sus hijos, siendo mamás al 100%, por eso, quiero que esas mismas madres se conviertan en mujeres emprendedoras, capaces de aportar económicamente desde sus hogares. Mi verdadero anhelo es que, aquellas mujeres que quieren superarse, se vuelvan alguien que no piense únicamente en estar dentro de una oficina, sino más bien, en crecer fuera de ella; como ocurrió en mi caso. A estas admirables mujeres y también a todos los que deseen exponer sus obras de arte, porque eso es lo que son nuestro trabajos frente a los ojos de muchos (ya que son hechos con amor y entrega), les invito a formar parte de esta pequeña familia llamada Arte Munay, que recién se encuentra comenzando un largo camino, pero que promete un gran futuro por delante.