08/12/2025
Me encuentro en la Unidad Oncológica Solca, un lugar donde la humanidad y la compasión se encuentran. Pacientes van y vienen, esperan su turno para una atención que puede ser un regalo de vida o de muerte. Sentí el dolor de una mujer, pero también su espíritu indomable. Su rostro lleno de lágrimas caminando con determinación hacia la salida, con papel en mano, mirando sujetando con fuerza aquel papel de veredicto.
Solo Dios tiene el control.