12/08/2026
Fui 72h a mi tierra.
A mi selva.
Y me sentí tan conectada, tan viva, tan feliz.
Es difícil explicar lo que se siente cuando estás debajo de una cascada, miras hacia el cielo y contemplas la grandeza de la creación.
Te sientes tan pequeño frente a tanta inmensidad, pero al mismo tiempo, profundamente parte del todo.
Me sentí una con el todo. Por esta y muchas razones más
NAYA honra mi origen.
Su nombre nace de la palabra shuar NAYAimpi: los cielos, la inmensidad.
Esa inmensidad que sientes cuando miras hacia arriba buscando respuestas…
y, de alguna manera, las encuentras.
Los ojos se llenan de lágrimas porque te sientes escuchado. Acompañado. Parte de algo mucho más grande.
Eso es NAYA.
Y ese es el mensaje que quiero compartir con el mundo a través de esta marca.
Amo regresar a casa.
Recordar de dónde vengo.
Volver a la selva y entender, una vez más,
por qué NAYA existe.
Para honrar y compartir con el mundo la inmensidad de nuestra Madre Naturaleza.
Mi tierra: Gualaquiza - Amazonía en la Mitad del Mundo.