19/09/2026
Son las 11:00. Hora de abrir el estudio al público y mi mesa está así.
Podría ordenarla antes de abrir. Aunque, siendo un estudio de arte, todavía puedo defenderme un poco.
El tema es que mi cabeza se parece bastante a esta mesa.
Hay dibujos, pruebas, materiales, productos, proyectos empezados y otros que todavía solo existen en mi cabeza.
Desde hace un tiempo soy mucho más consciente de mi necesidad de crear. No sé si siempre estuvo ahí y no sabía reconocerla, o si la he ido desarrollando con los años.
Pero ahora la siento y la identifico.
Pensar algo que no existe, probar, cambiar de idea, equivocarme, salirme de lo previsto y, de repente, ver aparecer algo nuevo me produce una satisfacción difícil de explicar.
Y quizás por eso no paro.
Las ideas llegan bastante más rápido que el tiempo para hacerlas. Muchas salen adelante. Otras esperan. Y algunas probablemente nunca saldrán de esta mesa.
Lo curioso es que también he descubierto que disfruto compartiendo esa sensación. Creo que de ahí nació, en parte, Outside the Lines: de invitar a otros a probar, a crear sin tener todas las respuestas, a salirse un poco de las líneas y ver qué pasa.
Porque quizá la creatividad no sea solo cosa de artistas.
A veces puede ser simplemente darse permiso para hacer algo diferente.
Hace un tiempo contaba que escribo por las mañanas para poner un poco de orden en todo esto.
Por suerte mi reto no es tener más ideas. Aprender a elegir cuáles merecen mi tiempo, sí.
Y viendo la mesa hoy… está claro que todavía estoy aprendiendo.