12/02/2026
De un piso de 40m2 a este caserío gótico renacentista del siglo XV.
Así empezó el sueño de los propietarios de este caserío en el pueblo costero de Armintza. Y ese comienzo marca muchas cosas:
— Querían una casa con espacios que pudieran vaciarse, no solo ocuparse.
— Luz natural como elemento principal
— Materiales honestos, sin artificio ni exceso decorativo.
— Conservar lo importante (ya os contaré más sobre esa maravillosa viga)
Ese planteamiento encajaba de forma natural con el propio carácter del edificio. Un caserío que, desde sus orígenes, había sido un espacio compartido, cambiante y en constante transformación, más ligado al uso y al tiempo que a una idea fija de vivienda.
Así, lejos de responder a la imagen idealizada de una vivienda ligada a una sola familia, el edificio fue durante siglos un lugar compartido, habitado simultáneamente por hasta cuatro o cinco familias. Su volumen actual es el resultado de un crecimiento progresivo y orgánico, iniciado como una pequeña casa-torre —conocida como Goikotorre— que fue ampliándose con el paso del tiempo.
Interiorismo, gestión de proyecto y estilismo: Patricia Arostegi
Arquitectura: Oreka Arkitektura — Ekaitz Uribe Rus (www.orekabioarkitektura.eus)
Construcción: Egurpe kooperatiba txikia
Fotografía: Erlantz Biderbost
Estilismo: Inés Uribarren
Plantas :
Arte:
Sagarminaga Atelier .atelier
Juan escudero