20/12/2017
DEPURADORAS DE AGUA
Cada vez más hogares optan por los purificadores para modificar el sabor y el olor del agua. Su principal ventaja: el ahorro considerable en botellas
Purificadores, un manantial en el grifo
SISTEMA. Los purificadores de ósmosis inversa se suelen colocar debajo del fregadero.
LOS SISTEMAS
Filtros de carbón activo: Son los más baratos y los que utilizan algunas jarras que tratan el agua. Quitan el mal gusto y el sabor, pero no las sales. Su desventaja es que duran poco tiempo.
Ablandadores: Su uso está recomendado cuando el agua es demasiado 'dura'. Sirven para el líquido de toda la casa. Su precio es alto y el sabor que deja en el agua es un poco salado.
Purificadores de ósmosis inversa: Son los que se están imponiendo porque eliminan una parte importante de las sustancias contaminantes y el agua es, en algunos casos, incluso mejor que la embotellada. Su precio oscila entre los 400 y los 1.700 euros.
Sistemas de radiación ultravioleta: Se utilizan muy poco en los hogares, ya que este dispositivo sirve para desinfectar el agua y esterilizarla.
LÍQUIDA, insípida e incolora. Tras esta conocida definición se encuentra el agua, un líquido de cuya importancia somos cada vez más conscientes. Pero para el que también nos hemos vuelto muy 'exquisitos'. Ya no nos vale cualquier vaso del conocido como líquido elemento. El olor y, sobre todo, el sabor, marcan unas preferencias en las que el agua del grifo no suele estar incluida. De hecho, en España cada año se consume más agua embotellada, aunque muchos hogares están optando por instalar distintos sistemas de purificación para evitarse este gasto extra en el supermercado.
Filtros de carbón activo, ablandadores o descalcificadores, destiladores, purificadores mediante ósmosis inversa... La lista de sistemas para tratar el agua en casa cada vez se está haciendo más larga y se espera un boom de estos aparatos en los próximos años, como ya ha ocurrido en Estados Unidos.
Independientemente de que el agua del grifo sea perfectamente potable, estos sistemas ayudan a hacerla más agradable al gusto del consumidor. Y, pese a que el precio de estos sistemas puede oscilar entre los 20 euros de una jarra purificadora y los 1.700 euros del ablandador más caro para una casa, su principal ventaja está clara: el ahorro en agua embotellada es considerable. «Sin olvidar los dolores de espalda causados por tener que transportar tantas botellas», matiza Jaime Martínez de Ubago, presidente de Aqua Andalucía, asociación que engloba a las empresas distribuidoras de equipos para el tratamiento del agua en la región.
Desde el punto de vista médico, estos dispositivos «no tienen ningún efecto negativo en la salud, pero tampoco los beneficios que nos 'venden' como que no vamos a tener piedras en el riñón», puntualiza el nefrólogo Eduardo López de Novales. Eso sí, si no se realiza un mantenimiento correcto de los filtros, en casos límite sí podría contaminarse el agua, «aunque es muy complicado», recalca el especialista.
Más información
Pero no es oro todo lo que reluce. Muchos de estos purificadores prometen reducir las impurezas del líquido elemento, pero no todos lo consiguen. «Es necesario que la gente se informe bien del funcionamiento y la aplicación de estas máquinas y, sobre todo, que conozcan el mantenimiento que requieren y quién se lo va a hacer», comenta Martínez de Ubago.
Entre los sistemas más baratos y utilizados están los filtros de carbono, que son los que están instalados en algunas jarras y que también se pueden acoplar a la llave del grifo. «Estos filtros quitan el mal gusto y el sabor, pero no las sales, por lo que sí se nota que el agua sabe menos a cloro», explica Rodríguez Mirasol. También este dispositivo se está utilizando cada vez más en la ducha, ya que al eliminar el cloro, la piel y el pelo se queda más terso y suave.
Su desventaja es que son limitados y en pocos meses -o tras tratar un determinado número de litros- hay que tirarlos o reemplazarlos por uno nuevo, ya que los poros de carbón se saturan por los compuestos que han retenido y el filtro deja de funcionar.
Menos utilizados son los destiladores, que consisten en una jarra que funciona con corriente eléctrica y, mediante un sistema de alambiques, logra evaporar el agua para luego enfriarla tras eliminar los gérmenes. «Pero el gasto eléctrico es muy elevado y el sabor es muy parecido al del agua destilada», detalla Jaime Martínez de Ubago.
Los ablandadores (también llamados descalcificadores o suavizadores) son otros de los productos estrella. Su uso está recomendado cuando el agua que sale del grifo es demasiado «dura», es decir, que tiene mucha cal. «Estos sistemas eliminan los cationes que causan la dureza (calcio y magnesio) al intercambiarlos por sodio», destaca el químico. Frente al resto de dispositivos, estas máquinas cuentan con la ventaja de que se instalan en la entrada del agua a la vivienda, por lo que se reduce la dureza en el líquido de toda la casa.
Efectos beneficiosos
Así, su efecto se nota tanto en el pelo y la piel, como en la vida de los electrodomésticos, ya que con los descalcificadores no se producen tantos depósitos en las cañerías ni en la lavadora o el lavavajillas, sin olvidar las manchas de cal en el baño o en el fregadero. «Pero tiene el inconveniente de que el agua sabe un poquito más salada», comenta el presidente de Aqua Andalucía. Sin contar el precio, ya que estas máquinas van desde los 800 a los 3.000 euros.
Aunque el 'rey' de estos sistemas es indudablemente el purificador de ósmosis inversa. De hecho, en Estados Unidos ya se habla de «agua osmotizada», ya que incluso se han instalado máquinas expendedoras que venden el líquido ya purificado. Y es que estos aparatos sí eliminan una parte importante de sustancias contaminantes. «La ósmosis inversa es la mejor opción que existe en el mercado para incrementar la calidad y puede que el agua hasta sea mejor que algunas minerales», puntualiza el presidente de Aqua Andalucía.
Sin residuos
No en vano, como recuerda el profesor de Ingeniería Química, el sistema de ósmosis inversa es el mismo que se utiliza para desalinizar agua del mar o el de las desalobradoras, puesto que reduce significativamente desde el sodio hasta el cloro, pasando por los nitratos y los pesticidas, entre otros. Aunque en este caso es a pequeña escala. El precio de estos sistemas oscila entre los 400 y los 1.700 euros, «pero tienen una vida de más de treinta años, lo que a la larga supone un importante ahorro en agua embotellada», observa Martínez de Ubago.
La principal desventaja de este sistema es el desperdicio de líquido que supone, porque para lograr un litro de 'agua osmotizada' se han tenido que utilizar dos o tres. «Sin embargo, los nuevos modelos permiten que esta agua se pueda reutilizar. Y tampoco es tanta cantidad si se piensa que cada vez que tiramos de la cisterna se pierden 20 litros», enfatiza el presidente de Aqua Andalucía.
Por su parte, los sistemas basados en la tecnología de radiación ultravioleta son muy poco utilizados en los hogares, a excepción de las casas que se abastecen de pozos. Y también en laboratorios médicos o farmacéuticos. «Desinfecta el agua del suministro porque la esteriliza», asegura Martínez de Ubago.
Y es que para cada necesidad hay un aparato distinto y sobre todo, para que su gusto y olor sea el más cercano a las preferencias del consumidor.