19/03/2026
Estamos esperando a la tormenta. Perdí la cuenta de cuántas han pasado por Canarias en lo que va de año… y de cuántos catarros, enlazados con gripe, Covid y bronquitis, estoy pillando.
Ya no sé qué pensar. Como bien (siempre se puede mejorar), tengo una vida bonita, unos trabajos buenísimos (quizás ese haya sido el detonante: demasiado trabajo…). Considero que gestiono, a veces mejor que otras, mi nivel de estrés. Descanso, duermo como un oso… ¿mi sistema nervioso está hecho añicos? Puede ser.
¿Por dónde empezar? Sigo aprendiendo, pero estoy cansada de no poder disfrutar de este momento en mi vida, al que estoy muy agradecida.
Se oye la tormenta rugir, acercándose poco a poco. Espero que sea benevolente y no me destroce las ventanas centenarias que se abren con un soplido. Pronto las pondremos nuevas, ¡hurrah!
A cobijarse en casita y a cuidarse, que la naturaleza es brava.