08/05/2026
A veces, una madera puede parecer perfectamente sana por fuera… hasta que la tocas.
En restauración ocurre mucho: una pieza mantiene la forma, la pintura o incluso la estabilidad aparente, pero el interior prácticamente ha desaparecido.
Eso es lo que ocurre aquí: un ataque de termitas.
A diferencia de otros insectos, las termitas trabajan desde dentro hacia fuera. Por eso muchas veces el daño no se descubre hasta que abrimos la madera o notamos que suena hueca, se hunde o se deshace con facilidad.
Ese dibujo tan característico que vemos, como capas o láminas superpuestas, se conoce popularmente como “comida en libro”. Las termitas van devorando las partes más blandas de la madera y dejan una especie de estructura estratificada muy reconocible.
También construyen pequeñas galerías protegidas con restos de madera, tierra y secreciones. Las utilizan para desplazarse evitando la luz y conservando la humedad que necesitan.
Son ese tipo de daños que muchas veces no se ven en una fotografía bonita de una pieza… pero que forman parte real del trabajo de restauración y conservación.
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