02/07/2026
El calor también puede aumentar el absentismo laboral.
Durante los meses de altas temperaturas, el cuerpo realiza un esfuerzo adicional para regularse.
La fatiga aparece antes, disminuye la concentración y aumenta la sensación de agotamiento.
Pero el efecto del calor no termina al finalizar la jornada.
Las temperaturas elevadas también pueden dificultar el sueño, provocar más despertares y reducir la calidad del descanso. La persona vuelve al trabajo sin haberse recuperado completamente.
Cuando esta situación se repite durante varios días, la fatiga se va acumulando:
➡️ Menor capacidad de atención.
➡️ Más irritabilidad.
➡️ Mayor dificultad para realizar esfuerzos.
➡️ Más errores y accidentes.
➡️ Mayor riesgo de que la persona termine necesitando una baja laboral.
Por eso, reducir el impacto del calor no depende únicamente de facilitar agua o adaptar los horarios.
También es necesario tener en cuenta cómo están descansando los trabajadores y si realmente están recuperándose entre una jornada y la siguiente.
Una persona que trabaja con calor y duerme mal no empieza su jornada desde cero. Empieza con una parte de su energía ya consumida.
Cuidar el descanso también es prevenir fatiga, accidentes y absentismo.