17/08/2026
En este espacio había una estructura con un enorme potencial, pero necesitaba una nueva distribución que respondiera a la forma de vivir de sus futuros habitantes.
La escalera se convirtió en uno de los elementos protagonistas del proyecto. Se rediseñó para integrarse con la arquitectura existente y transformar el recorrido en una experiencia más abierta, luminosa y fluida. A partir de ahí, el resto del espacio comenzó a cobrar sentido.
El color también juega un papel esencial. Los tonos azules dialogan con las bóvedas, mientras que los acentos en amarillo y rojo aportan energía y personalidad sin perder el equilibrio del conjunto.
Un proyecto no consiste en cambiar un espacio. Consiste en descubrir todo lo que ese espacio puede llegar a ser.