28/05/2026
Hay algo especial en Gijón que merece ser protegido.
Llevo viniendo aquí desde los años 90 y siempre me llamó la atención algo que en muchos lugares ya se ha perdido: calles llenas de pequeños comercios con personalidad propia, gente que conoce a sus clientes y negocios que forman parte de la vida del barrio.
En este carrusel aparecen muchos de los negocios de la Calle San Antonio, una calle que, como tantas otras en Gijón, tiene alma. Y esa alma no viene de las marcas grandes ni de las cadenas. Viene de las personas que viven y trabajan aquí cada día.
Mientras muchas ciudades se vuelven cada vez más iguales, Gijón sigue teniendo algo humano, cercano y diferente. Ojalá no lo perdamos nunca.
Apoyar al pequeño comercio no es nostalgia. Es decidir qué tipo de ciudad queremos tener. ❤️