16/07/2026
Cuando este mueble llegó al taller lo primero que llamaba la atención era su acabado oscuro.
Pero al empezar a trabajar descubrimos que el verdadero reto estaba en otro lugar.
Uno de los laterales se había abierto y deformado con el paso del tiempo, comprometiendo la estabilidad de la pieza.
La restauración comenzó mucho antes de pensar en acabados o estética.
Primero hubo que recuperar la estructura.
Después llegaron horas de limpieza, ajustes y trabajo sobre cada una de sus tallas.
Y poco a poco empezó a aparecer lo que llevaba años oculto.
La veta de la madera, los relieves tallados a mano y todos esos detalles que habían desaparecido bajo capas acumuladas durante décadas.
Por eso nos gusta tanto la restauración.
Porque a veces no consiste en transformar un mueble.
Consiste en devolverle la oportunidad de contar su historia.