16/06/2026
Hay momentos en una obra que nunca me canso de ver.
Ese instante en el que el polvo desaparece, los materiales empiezan a encontrarse y todo lo que llevas meses imaginando comienza a tomar forma.
Estamos entrando en la recta final de este proyecto.
Las escayolas vuelven a ser protagonistas, aparecen los detalles que habíamos diseñado sobre plano y empiezan a definirse espacios que muy pronto cobrarán vida.
Todavía faltan los muebles, pero ya se siente la esencia de la casa.
Y para mí, esa es una de las fases más emocionantes de cualquier reforma: cuando el proyecto deja de ser una idea y empieza a convertirse en un hogar.
¿Te gusta ver el proceso o eres más de antes y después?