25/08/2026
El azar nos juntó en 1986 y, desde entonces, Fernando formó parte de mi vida.
Trabajamos juntos, viajamos juntos y compartimos proyectos, lugares y tantos momentos a lo largo de los años. Diseñó mis cuatro jardines, dejando en cada uno de ellos su manera única de entender la naturaleza, la luz y el paisaje.
Nuestra relación siempre estuvo basada en la amistad, el respeto y una profunda admiración mutua. Hubo entre nosotros un intercambio constante de ideas, miradas y aprendizajes…
Recuerdo especialmente cuando buscaba un terreno en Biarritz o alrededores. Fernando me dio un consejo muy sencillo: que buscara un lugar con mucho cielo. Esa frase se me quedó grabada. Era muy suyo: enseñarte a mirar un lugar de otra manera, a entender lo esencial antes incluso de pensar qué hacer con él.
Me ha conmovido profundamente ver, estos últimos días, la cantidad de preciosas dedicatorias, artículos y homenajes que se le han dedicado, tanto desde España como desde tantos lugares del mundo. Es emocionante comprobar hasta dónde llegó su sensibilidad.
Después de cuarenta años de camino compartido, queda la enorme suerte de habernos encontrado y de todo lo vivido. Y tengo también la suerte de saber que Fernando seguirá presente en mis jardines. Será allí donde iré a perderme para sentirle cerca.
Maru, Fernando y Pedro —este último, su brillante sucesor— están en mis pensamientos y en mis oraciones, y siempre estarán cerca ❤️
Gracias por tanto, Fernando. Te echaré muchísimo de menos.🤍🕊️ Fernando Caruncho
Fotos es de y Ricardo Labougle
Cuadro de Hernán Cortès