15/09/2025
Muy de vez en cuando trabajando nos encontramos lo que se puede considerar un pequeño tesoro. Una sensación extraña en ese mundo adulto que es el trabajo, ya que reconecta con el niño o la niña que fuimos.
Esto nos ha ocurrido este verano, cuando nos encargaron la renovación de todo un ala de un colegio en Oviedo. En la primera visita ya nos pareció que en aquellas paredes había colgada obra muy interesante.
El colegio fue diseñado en los años 60 por el arquitecto asturiano Nicolás Arganza, hecho que por si mismo demuestra la sensibilidad de los fundadores hacia la arquitectura, la estética y el Arte. Una segunda visita con más detenimiento nos confirmó que en el colegio existía una interesantísima colección de obras de Arte que el fundador del colegio había ido recopilando a lo largo del tiempo. Y ahí estábamos nosotros, PlayOffice , que todos los días intentamos practicar un activismo silencioso pero cabezón para que el Arte vuelva a los colegios y a las aulas, para que el Arte ocupe un puesto principal en el curriculum educativo en un momento en el que prácticamente han desaparecido la música, la pintura, la literatura del día a día de los niños.
Así que recorrimos todo el colegio y escudriñamos cada rincón, en todos sitios íbamos descubriendo cosas interesantes, en el despacho de la cocinera un grabado de Saura, una escultura de Julio Camín, otra de Máximo Trueba; en un pequeño trastero series de Barjola, de Gordillo, grabados de Lucio Muñoz, en contabilidad la potente obra de Amalia Avia y Sanjurjo (mi favorito).
Han sido semanas de documentación y rastreo que nos han permitido convertir todo este ala del colegio (recepción, auditorio, salas de padres) en un pequeño museo de obra gráfica y escultura a disposición de los alumnos, las familias y el personal del colegio. El museo intenta conectar la obra con otras obras existentes en los verdaderos museos de la región y la calle, citando recorridos de las esculturas de Camín en zonas cercanas, o itinerarios por los edificios del arquitecto Arganza en Asturias.
Ojalá que el futuro nos haga encontrar muchos más tesoros.