29/07/2026
Hay piezas que se diseñan. Y otras que simplemente nacen.
Este cojín nació hace unos años, en un momento en el que necesitaba escuchar más mi intuición que el ruido de fuera.
El ojo no está aquí solo por estética.
Para mí representa una visión clara del camino. La intuición despierta. La protección. Ese recordatorio de que, cuando aprendes a mirar hacia dentro, muchas respuestas aparecen solas.
Con el tiempo entendí que no puedo separar quién soy de lo que creo.
Mi parte espiritual, mi creatividad y esa fuerza más pasional, más humana, forman parte de la misma energía.
Cuando diseño una pieza no estoy pensando solo en una tela, una forma o un color.
Estoy convirtiendo una emoción en algo que se puede tocar.
Por eso nunca he visto la tapicería solo como un oficio.
Para mí es una forma de expresión.
Una manera de dejar un pedacito de mi historia en cada creación, con la esperanza de que quien la reciba también encuentre un reflejo de la suya.
Porque una casa no solo se llena de muebles.
Se llena de recuerdos. De emociones. De energía. De objetos que, sin decir una palabra, hablan de quienes somos.
Y quizá la verdadera creatividad nace justo ahí…
Cuando dejamos de separar lo espiritual de lo cotidiano, la intuición de la razón, o la pasión del trabajo.
Cuando entendemos que todo forma parte de nosotros.
Que todo está unido.
🤍
HíBeta · Upholstery Studio