26/04/2026
Ramón, 80 años
Si en las fotos os parece entrañable, en persona lo es mucho más. Es sábado y Ramón nos abre la fábrica.
🔧 Nos enseña las herramientas, cada cosa en su sitio, y mientras habla, se le nota: a pesar de la edad, tiene una energía difícil de explicar.
Su humor siempre te saca una sonrisa. Esa presencia suya que llena el lugar. Él, orgulloso de su pueblo, de Mota de toda la vida. De sus rutinas: su cafecito a media mañana, que no falte, y la radio sonando de fondo tampoco.
Pasa el tiempo “echando un ojo”, como dice él, a que todo esté en orden en el lavadero. Presume mucho de lo que han conseguido sus hijos y sus sobrinos. Y, cuando lo cuenta, se le iluminan los ojos. Te enseña las manos. Manos especiales; no hace falta preguntar mucho para entender su dedicación. Se alegra de que vayamos a preguntarle por su oficio.
- Maestro, ¿qué te ha dado todo esto?
+ Alegría.
Y a partir de ahí, empiezan las historias… de Saona, de su herramienta favorita, de cómo era Mota antes, de su maestro de oficio, su padre… de cuando en la radio sonaba “Corderito” el día de la comunión, de los duros que alcanzaban para un regaliz y algún caramelo. De la infancia en el barro de las alfareras.
Cómo nos gusta sentarnos a escuchar a Don Ramón. ¿Os pasa igual? ¿Os hipnotizan las historias? 💘