19/10/2026
Diseñar una casa va mucho más allá de decidir su distribución, los colores o el mobiliario.
También es pensar en aquello que no siempre aparece en las fotografías, pero que experimentamos cada día.
En el aire que respiramos: la ventilación, las pinturas, los productos de limpieza y los materiales que liberan sustancias al ambiente.
En aquello que tocamos: tejidos, superficies y acabados que pueden resultar naturales, agradables y coherentes con nuestra forma de vivir.
Y en la luz que recibimos: la entrada de luz natural durante el día y una iluminación artificial que, al caer la tarde, acompañe nuestros ritmos en lugar de mantenernos constantemente activados.
Una casa no se habita únicamente con los ojos. La respiramos, la tocamos y la percibimos con todo el cuerpo.
Por eso, crear un hogar bonito es solo una parte del proyecto. La otra es conseguir que ese espacio cuide, sostenga y favorezca el bienestar de quienes lo habitan.
Diseñar una casa también es decidir qué respiras, qué tocas y qué luz recibes.
¿Habías pensado alguna vez en estos aspectos al imaginar tu hogar?