30/11/2020
🔸Buena honda🔸
Durante mucho tiempo pensé que la práctica constante y el entrenamiento continuado eran el único secreto para lograr precisión con el manejo de la Honda, como si fuese algo puramente mecánico.
Sin embargo, con la práctica durante años, en bastantes ocasiones he alcanzado niveles de precisión sorprendentes de un solo disparo, logrando proezas que no pude repetir hasta haber realizado muchos disparos sucesivos o directamente no era capaz de reproducir tanta precision en toda la jornada de tiro.
Ese fenómeno siempre me ha tenido pensativo sobre algunos de los misterios que encierra el tiro intuitivo con honda.
A menudo pienso que hay momentos en los que cuando el cuerpo y la mente se encuentran en una determinada alineación, la honda materializa la voluntad del hondero con total fidelidad y transparencia. Esos momentos se dan a veces de manera expontanea, representando una grata sorpresa que supone un gran colpe de ánimo para seguir practicando el tiro con honda.
Todo ésto me lleva a veces a dedicar mucho más tiempo a la concentración y a tratar de indagar más sobre como suceden esos lances "afortunados" y así aprender más sobre éste ancestral arte de tiro.
Según mi experiencia, la precisión, una vez superado cierto umbral de entrenamiento básico, es totalmente dependiente de la conocentracion o mejor dicho, de la alineación entre cuerpo, mente y objetivo, convirtiéndose la honda y el proyectil en meros y fieles intermediarios en la consecución de ese objetivo.
En mis jornadas de tiro, suelo cerrar los ojos y visualizar el vuelo completo de la piedra, imagino su vuelo certero hacia el centro de la diana antes de disparar y cultivo dentro de mi una profunda sensación de confianza en la que la única trayectoria posible de la piedra es hacia el mismísimo centro...
Los resultados son muy buenos cuando logro concentrarme a ese nivel, lo cierto es que ésta práctica es toda una meditación, se puede entender el tiro con honda como una metáfora de la vida, en la que los objetivos que me propongo pueden ser alcanzados con la adecuada práctica y meditación, sintonizando profundamente con lo que estoy haciendo..
Quizas todos, aún los que no practican con la honda, somos una especie de honderos que disparamos nuestros proyectiles con la intención de acertar en el blanco de la vida.. Y en ese sentido, quienes practicamos el tiro con honda tenemos un espacio idóneo para ponernos en forma frente a los retos de la vida..
Saludos honderos y PuraVida