03/09/2026
¿Tienes tarima gris y no quieres —o no puedes— cambiarla? No necesitas esconderla. Necesitas saber trabajar con ella.
El gris puro es acromático, así que el truco está en identificar el subtono de esa madera y utilizar el círculo cromático a nuestro favor.
Si tira a azulado, podemos trabajar por analogía con azules grisáceos y verdes apagados; o compensarlo con sus opuestos cálidos: terracotas, cuero, camel, coñac, maderas miel…
Y después están los neutros cálidos y las texturas: lino, piedra, fibras, madera, blanco roto.
Pero lo verdaderamente importante de este ejercicio no es la tarima gris.
Es entender que ninguna decisión de interiorismo vive sola.
El suelo condiciona las maderas.
Las maderas, la pintura.
La pintura, los textiles.
El mobiliario, la iluminación.
Y durante una reforma esto ocurre constantemente.
Precisamente alrededor de todas esas decisiones llevamos meses trabajando en algo nuevo dentro del estudio, pensado para quienes gestionáis vuestra propia reforma pero echáis de menos tener criterio profesional cuando llega el momento de decidir.
Muy pronto os contaré más.
Mientras tanto, dime en comentarios:
¿Qué elemento “difícil” tienes en casa y quieres que sea el siguiente de No hay elementos feos, solo mal usados?