16/04/2026
De un local sin identidad… a un espacio con propósito.
En la primera imagen, el punto de partida: un lienzo vacío, frío, sin alma.
En la segunda, el resultado: una sala de espera que invita a bajar el ritmo desde el primer paso.
Este proyecto de interiorismo para un centro holístico no va de “decorar bonito”, va de diseñar sensaciones.
Redefinimos el espacio desde la base:
– Cambio completo de suelo para aportar calidez y continuidad.
– Papel decorativo efecto tablones con un mandala central como punto de energía y equilibrio.
– Paleta de pintura alineada con la identidad corporativa, sin improvisaciones.
– Mobiliario funcional: dos butacas pensadas para la espera real, no para la foto.
– Vegetación integrada para reforzar el carácter natural y consciente del espacio.
– Gran ventanal que inunda de luz la entrada, equilibrado con enrollable técnico para proteger el mobiliario.
Nada está puesto “porque sí”. Cada decisión tiene intención.
Porque un espacio mal resuelto se nota… pero uno bien pensado se siente.