15/10/2026
Durante años, los tonos claros dominaron nuestros interiores. Y, casi sin darnos cuenta, confundimos tendencia con norma.
El nogal, el wengué o el roble ahumado quedaron en segundo plano. No porque hubieran perdido su valor, sino porque dejamos de imaginar lo que podían aportar a un espacio.
Hoy los recuperamos por lo que siempre han sido capaces de transmitir: calidez, profundidad y carácter.
Porque no todos los espacios necesitan parecer más grandes o más luminosos. Algunos necesitan tener más personalidad.
Cerramos esta serie reivindicando una idea: un buen material no caduca. Lo que cambia es nuestra forma de mirarlo.
¿Volverías a apostar por la madera oscura?