10/06/2026
Hay proyectos que te enseñan algo.
Este nos recordó que la funcionalidad, cuando está bien resuelta, no se ve. Se siente en cada rincón.
Casa Aliso llegó con una necesidad muy clara: ganar espacio para descansar, ordenar la entrada y crear una cocina donde la familia pudiera reunirse de verdad.
Parecen peticiones sencillas.
Pero conseguir que todo encaje en el mismo espacio, sin que nada se sienta forzado, recargado o fuera de lugar, es precisamente donde está el verdadero trabajo.
Cerramos el acceso de la cocina al comedor, abrimos una gran cristalera para conectar los espacios y el salón empezó a respirar de otra manera. La luz ahora fluye de un ambiente a otro, haciendo que toda la vivienda se sienta más amplia y luminosa.
La chimenea, que ya formaba parte de la casa, la revestimos para integrarla en el nuevo diseño y convertirla en el punto focal del salón.
Y el panelado que acompaña la entrada organiza almacenaje, recorridos y funciones sin reclamar protagonismo. Simplemente hace que todo funcione mejor ✨
Porque a veces el buen diseño no consiste en añadir más.
Consiste en quitar lo que sobra.
¿El resultado? Una casa cálida, acogedora y pensada para vivirla con calma. Justo lo que nos pidieron.
Y lo mejor es que se percibe desde el primer paso que das al entrar 🏡