26/02/2026
El 18 de enero del 2022 tomé las pinturas por primera vez en mi vida y me decidí a dejarlas correr sobre un lienzo. Fue uno pequeño, que no tenía otra intención más que seguir un instinto y poner en marcha una energía que se venía acumulando mientras mi pequeña crecía en mis entrañas. Poco más de 4 años después me parece increíble mirar en retrospectiva y tener la posibilidad de ver un camino que se ha ido abriendo ante mí relativamente fácil, porque no ha habido lucha, sino constancia, instinto y necesidad de existir y de ser.
Todo este tiempo me ha tomado entender el arte no como un proceso para crear algo en sí mismo, sino que la esencia de todo esto es poder darnos la oportunidad de volcarnos sin esperar que nada quede al final más que la única satisfacción de haberse conectado con lo que llevamos dentro, ser capaz de apreciarlo, aceptarlo y disfrutarlo tanto que pueda conectar (solo entonces) con el mundo de afuera. Pocos días después de haber considerado mi pieza acabada encontré a mi primer clienta y una aliada que me dio más ánimos en un par de meses que yo misma en toda una vida… pero eso es otra historia. Hoy al menos me salva esta anécdota y me alegro infinito haber escuchado aquella voz suave y dulce que me insistió para dar el primer paso 🙌🏼