27/09/2026
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Restos de cocina y jardín entran por arriba, tierra negra y fértil sale por abajo. El compostaje es el ciclo más sencillo y más rentable que puedes montar en tu huerto 🌱
Qué entra: una mezcla de material verde (restos de fruta y verdura, césped recién cortado, posos de café, malas hierbas sin semilla) y material seco (hojas secas, cartón sin tintas, paja, ramas trituradas). La proporción ideal es aproximadamente dos partes de seco por una de verde. Trocear el material antes de echarlo acelera la descomposición.
Tres formas de compostar:
1. Compostera: el método clásico. Un cajón de madera o plástico donde se van alternando capas de verde y seco. Cubrir siempre los restos frescos con una capa de material seco para evitar moscas y malos olores.
2. Zanja de compostaje: se excava un surco de 30-45 cm de profundidad entre las hileras del huerto y se van enterrando los restos directamente. En 2-3 meses la tierra de alrededor se enriquece sin compostera ni volteos. Muy práctico para huertos pequeños.
3. Acolchado en capas: se cubre el suelo con capas de cartón, paja, hojas y restos verdes directamente sobre el arriate. Todo se descompone in situ y mejora la estructura del suelo mientras conserva la humedad.
Qué sale: compost terminado, oscuro, que se desmenuza entre los dedos y huele a tierra de bosque. Mezclado con la tierra del huerto, mejora la estructura, la retención de agua y la fertilidad del suelo.
Lo que nunca entra: carne, pescado, lácteos, heces de perro o gato, plantas enfermas, malas hierbas con semilla madura y ceniza de carbón o briquetas.
En el clima español hay un detalle clave que en otros países no hace falta: regar la compostera en verano. El calor seco deshidrata la pila y frena la descomposición. Si al apretar un puñado no sale ni una gota de agua, está demasiado seca 💧♻️