01/03/2022
Con la llegada de una nueva Cuaresma, se repite uno de los ritos más tradicionales de este tiempo de preparación. En el interior de cada iglesia, la imagen de la Virgen se suele vestir con un atuendo especial, singular y diferente alejado de los ropajes de “diario”, una vestimenta esta propia de este tiempo, que indica que un nuevo ciclo comienza. Estamos acostumbrados a ver a las Vírgenes ataviadas con sus mejores galas durante la Semana Santa y fechas especiales, para engrandecer la Imagen de la Virgen en todo su esplendor.
María se muestra más cercana a los devotos, sin joyas, sin lujos, sin coronas, sin bordados, sin ningún elemento ostentoso, para visualizarla de la misma forma en la que Jesucristo lo hizo antes de morir en la cruz.
La imagen se muestra desnuda de elementos ostentosos, para ser visible de la manera más simple, más discreta y sencilla. El inicio de la Cuaresma y la cercanía de la Semana Santa, se anuncia con el olor a azahar y torrijas en las calles, y con María vestida de hebrea en los templos.