24/11/2025
Nadie debería pasar por esto 😭
“Perdí a mis dos hijos. A mi niña por la vi* l€nc¡a, y a mi niño por la falta de humanidad.”
🇲🇽 Todo comenzó el día en que Fátima, mi hija de 12 años, no regresó a casa. Yo misma encontré sus cosas tiradas, su sudadera manchada… y ahí supe que algo terrible había pasado. La comunidad salió a buscar con nosotros, caminaron entre barrancos y montes, hasta que encontraron tierra removida a un lado del camino. Ahí estaba mi niña.
Ese mismo día detuvieron a dos jóvenes que la habían estado molestando en la mañana. Había pruebas, había ropa manchada en sus casas, había señales claras… pero, aun así, las autoridades no actuaron como debían. Quince días después liberaron a uno de los detenidos porque la magistrada dijo que no había suficiente evidencia.
Desde entonces, cada diligencia, cada búsqueda y cada prueba la conseguimos nosotros, no las instituciones. Han pasado casi diez años y seguimos pidiendo que se reconozca lo evidente: Fátima era solo una niña con sueños, con alegría, con un futuro que le arrebataron con crueldad.
Y cuando todavía estábamos tratando de respirar, mi hijo Daniel empezó a empeorar. Él era pequeño, y el trauma lo marcó profundo: dejó de dormir, dejó de jugar, se enfermaba seguido, se mareaba y se caía. Lo llevé una y otra vez al servicio médico del ayuntamiento, pero nunca lo revisaron como debían. Me sugirieron mandarlo a un “club de niños felices”, como si el dolor se curara con manualidades. Nunca hicieron estudios, nunca lo tomaron en serio.
Después un tío médico descubrió que tenía daño en la columna, pero ya era tarde. Mientras nosotros buscábamos ayuda, las instituciones nos cerraban las puertas. Y al final, mi niño se me fue. No por la enfermedad… sino por abandono, por indiferencia y por negligencia de quienes debían ayudarlo.
Perdí a mis dos hijos, y desde entonces ya no soy la mujer callada que era antes. Hablo, marcho, exijo, golpeo puertas una y otra vez, aunque sienta que nadie escucha. Porque si mis hijos ya no pueden alzar la voz, entonces la mía tiene que seguir sonando. Porque las infancias no se tocan. Porque el Estado falló. Porque mis hijos merecen justicia. Y porque no voy a permitir que su historia se olvide.
🕊️Testimonio de Lorena Gutiérrez, madre de Fátima y Daniel.